by Niall Doherty

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Conforme va creciendo este blog poco a poco, cada vez recibo más emails de mis lectores (lo cual, por cierto, es genial, seguid enviándolos). Me he dado cuenta de que hay un tema que surge una y otra vez.

Los padres.

Parece ser que muchos de nosotros tenemos grandes sueños, queremos hacer algo importante con nuestras vidas, lejos de lo seguro, de lo olvidable… pero tenemos miedo de lo que pensarán al respecto nuestros padres.

Nos preocupa abandonarlos. Nos preocupa decepcionarlos. Nos preocupa que si confiamos en nuestro instinto y seguimos el dictado de nuestro corazón, podríamos vernos repudiados por las mismas personas a las que les debemos nuestras vidas.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Yo tengo suerte

Ante todo, voy a dejar claro que no soy el más adecuado para hablar de este tema, ya que opino que lo tengo bastante fácil en comparación con la mayoría.

Porque, veréis, aunque mis padres no están exactamente encantados con la vida que he elegido (si fuera por mi madre me casaría con una buena chica irlandesa y construiría una casa al lado de la suya), no han ofrecido una gran resistencia. Mientras yo sea feliz y no le haga daño a nadie, les parece bien lo que yo elija en cuanto a cómo vivo mi vida.

También tengo la suerte de que mis dos hermanos mayores se han construido casas muy cerca del hogar, así que mis padres no estarán solos ni les faltará apoyo conforme se hagan mayores y menos independientes.

Ah, y nunca he sido padre, así que no tengo ni idea de cómo será el que un hijo o hija aparentemente deje de lado su cordura y persiga un sueño loco.

Así que no puedo deciros nada desde mi experiencia personal. Pero voy a compartir mi punto de vista de todos modos. Espero que sirva.

El Sr. y la Sra. Coelho

Cuando me mandan emails sobre el tema de los padres, me gusta mencionar a Paulo Coelho.

¿Has oído hablar de él, verdad? Es uno de los escritores contemporáneos de más éxito, ha vendido varios miles de millones de libros (uno arriba, uno abajo) en todo el mundo. No solo escribe, inspira. El mundo es, sin duda, un sitio mejor gracias a él y a su trabajo.

Pero si echamos la vista atrás, a cuando Paulo era un adolescente, veremos que sus padres lo enviaron a un hospital psiquiátrico. Tres veces.

¿Por qué?

Porque quería ser escritor.

Veréis, el Sr. y la Sra. Coelho no pensaban que «escritor» fuera una elección profesional nada práctica. Estaban seguros de que su hijo acabaría muriéndose de hambre en alguna barriada de mala muerte si perseguía sus sueños, así que intentaron convencerlo de que los abandonara. Como él no escuchaba, decidieron que le vendría bien un viajecito al manicomio local, para que le dieran terapia de electrochoque.

Por suerte, Paulo se resistió a la oposición de sus padres, y consiguió convertirse en una mejor versión de sí mismo de todas formas.

¿Pero y si el joven brasileño hubiese sucumbido y abandonado su sueño? ¿Y si hubiera sido un buen hijo y obedecido a sus padres? Seguramente se habría convertido en un abogado de éxito y habría ayudado a un montón de gente de todos modos, pero no habría conseguido el gran impacto positivo que ha podido alcanzar a través de su escritura.

El hecho es que el mundo sería un lugar un poco menos brillante si Paulo hubiese estado más interesado en complacer a sus padres.

Pero aquí está lo que más me gusta de la historia de Coelho. Cuando le preguntaron si había perdonado a sus padres por como lo habían tratado, él respondió:

No tenía que perdonarlos, porque nunca los culpé por lo ocurrido. Desde su punto de vista, intentaban ayudarme a conseguir la disciplina necesaria para alcanzar mis metas como adulto, para olvidar esos «sueños de adolescente».

Por qué tus padres no quieren que tú seas tú

Creo que hay cuatro razones principales por las que los padres ofrecen resistencia:

1) Quieren protegerte

Cuantas más altas sean tus aspiraciones, mayor es el potencial para una gran decepción. Tus padres no quieren verte caer. Quieren que todo te salga bien, que nunca te hagas daño. Claro está que el mundo no funciona de esa manera. Protege a un niño o niña del dolor y él o ella nunca vivirán de verdad.

Creo, de verdad, que darlo todo para conseguir tu sueño ya es una recompensa por sí misma, aunque nunca consigas alcanzarlo del todo. Solo con ese viaje ya te sentirás más vivo que nunca.

2) Miedo al cambio

Todos somos un poco egoístas, y nos resisitimos al cambio. Muchos padres no quieren que sus hijos se salgan de la norma porque eso implicaría que los propios padres tendrían que adaptarse a una nueva realidad, una realidad diferente e incómoda donde sus hijos no siguen las reglas ni actúan de forma predecible.

Pero, oye, todo el mundo cambia. Nada sigue igual. Nos adaptamos o morimos.

3) Esa luz poco favorecedora

Y por otro lado está la posibilidad de que el que tú vayas y vivas tu mayor sueño apunte una luz poco favorecedora sobre la vida poco satisfactoria que, posiblemente, lleven tus padres. Porque cuando vemos a otra persona haciendo algo que a nosotros nos da demasiado miedo o pereza, es fácil sentirnos mal con nosotros mismos y podemos llegar a molestarnos con esa persona por hacer que nos sintamos así.

Normalmente esto no será algo consciente, si ocurre. Así que espéralo, y perdona. Proviene de un lugar de baja autoestima, arrepentimiento y desesperación. No tiene nada que ver contigo.

4) Realmente te necesitan

Si eres hijo único, o tus padres dependen de ti de alguna manera fundamental, no puedes simplemente dejarlo todo y largarte a perseguir tu gran sueño, dejando a tus padres para que se defiendan solos. Eso lo entiendo y lo respeto. Abandonar tus propias ambiciones para cuidar de tus seres queridos es algo heroico.

Pero aquí hay que andarse con cuidado. Tengo la impresión de que muchos hijos se dicen que sus padres no pueden vivir sin ellos, cuando en realidad puede ser una excusa muy conveniente para no dar un salto que les da pánico.

Mamá no siempre tiene razón

Un amigo mío dejó de estudiar con dieciséis años. Su madre, que además era profesora, casi lo mata. Quería que siguiera los pasos de su hijo mayor, que había terminado con las notas más altas de su clase en el instituto, había hecho una gran carrera en una universidad importante para conseguir un título de prestigio, y había conseguido un trabajo de oficina excelente antes incluso de que su birrete tocara el suelo.

Si avanzamos una década, ocurre lo siguiente: el mayor ha dejado la vida corporativa. Su generoso sueldo no compensaba tanto trabajo aburrido y las montañas de estrés. Se dio cuenta de que era mucho más feliz ayudando a su tío a poner suelos de parqué, y que le den al título prestigioso.

Más o menos por la misma época, su hermano menor (el que había dejado de estudiar) es un hombre de éxito, con su propio taller mecánico, demostrando que tiene un gran instinto para los negocios al convertir su pasión por todo lo que tenga cuatro ruedas en un centro de reparación del automóvil. Es más un artista que un mecánico.

Así que un hijo hizo lo que mamá quería, mientras que el otro decidió seguir su instinto y hacerlo todo a su manera. Ambos han acabado en un lugar feliz, pero el mayor tuvo que tomar un desvío bastante grande para llegar allí. Hay que tener cuidado a la hora de buscar quien te dé indicaciones.

Honrar a tus padres

Creo que mi mayor lealtad es para con el mundo en general, y para con el potencial que tengo de convertirlo en un sitio mejor, de llegar a la mayor cantidad de personas que pueda mientras esté vivo, de dejarlas mejor que cuando las encontré.

Si realmente quieres honrar a tus seres queridos, sal al mundo y vive de la mejor y más resplandeciente manera que puedas, aprovecha al máximo el regalo que tus padres te han dado. Y tienes que aceptar que puede que siempre se molesten por ello, y tienes que perdonarles ese resentimiento.

La alternativa es que vivas tu vida de la manera que esperan tus padres y nunca alcances tus sueños. Y si haces eso, no solo sufres tú, sino todos aquellos que podrían beneficiarse de todo lo que la mejor versión de ti mismo tiene que ofrecer.

Además, me gusta pensar que en este mundo hay una abundancia de amor, y que si mis padres de repente me rechazasen por alguna razón, otras personas, más dispuestas a prestarme apoyo, tomarían su lugar.

Dicen que la familia lo es todo, pero yo no creo que tengas que estar emparentado con alguien para tener una conexión potente y satisfactoria. Por otra parte, muchos de nosotros tenemos familiares que son personas terribles y que no hacen más que intentar tirar de nosotros hacia abajo. No es muy inteligente serle leal a gente así.

¿Te han frenado alguna vez tus padres?

Como ya he dicho, no tengo mucha experiencia personal en este sentido, así que estoy muy interesado en saber de otros casos en los comentarios. ¿Cómo te enfrentas tú a la resistencia de tus padres?

Spanish translation by Gabriella Campbell.

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