by Niall Doherty

Lea este artículo en otros idiomas: English, Italiano

Una de las mejores lecciones que he aprendido sobre desarrollo personal viene de un libro que no está dirigido al mercado de desarrollo personal en absoluto. Es un libro sobre negocios y liderazgo llamado Good to Great (en español Empresas que sobresalen). El autor Jim Collins y su equipo de investigación pasaron cinco años intentando identificar los factores comunes que separaban las buenas empresas (o sobresalientes durante poco tiempo), de las empresas que eran capaces de conseguir y mantener su excelencia durante quince años consecutivos o más. Mientras lo leía, me di cuenta de que casi todos los descubrimientos del libro podían aplicarse también en un nivel personal. (Escribí incluso sobre El concepto del erizo aquí).

Mientras recomiendo sin reserva que te hagas con este libro y lo leas en su totalidad, hoy me gustaría compartir la parte que más se ha quedado conmigo: La Paradoja de Stockdale.

La Paradoja de Stockdale debe su nombre al almirante Jim Stockdale, un oficial militar de los Estados Unidos cautivo durante ocho años durante la Guerra de Vietnam.

Stockdale fue torturado más de veinte veces por sus captores, y nunca tuvo muchas razones para creer que sobreviviría al campo de prisioneros y volvería a ver a su esposa de nuevo. Y sin embargo, como Stockdale le dijo a Collins, nunca perdió la fé durante su terrible experiencia: “Nunca dudé no sólo de que saldría, sino de que al final prevalecería y lo convertiría en un acontecimiento decisivo en mi vida, que, en retrospectiva, no cambiaría”.

Y aquí viene la paradoja: Mientras Stockdale tenía una fé extraordinaria en lo desconocido, se dio cuenta de que era el más optimista de sus compañeros de prisión, los cuales no consiguieron salir de allí con vida. “Fueron los que dijeron, ‘Estaremos fuera para Navidad’. Y la Navidad llegaría, y la Navidad pasaría. Entonces dijeron, ‘Estaremos fuera para Pascua’. Y Pascua llegaría, y Pascua pasaría. Y entonces Acción de Gracias y luego sería Navidades de nuevo. Y murieron de un corazón roto”.

Lo que los optimistas no hicieron fue afrontar la realidad de su situación. Prefirieron el enfoque del avestruz, escondiendo la cabeza debajo de la tierra y esperando que las dificultades desaparecieran. El auto-engaño pudo haberles facilitado las cosas a corto plazo, pero cuando tuvieron que afrontar la realidad, fue demasiado y no pudieron asimilarla.

Stockdale aborda la adversidad con una mentalidad muy diferente. Aceptó la realidad de su situación. Sabía que estaba en un infierno, pero en vez de esconder la cabeza bajo la tierra, asumió la situación e hizo todo lo que pudo por subir la moral de sus compañeros prisioneros. Creó un código secreto para que pudieran comunicarse entre ellos. Desarrolló un sistema de hitos que les ayudó a lidiar con la tortura. Y mandó información secreta a su mujer, escondida en la aparentemente inocentes cartas que escribía.

Collins y su equipo observaron una mentalidad similar en las buenas y sobresalientes empresas. La etiquetaron como la Paradoja de Stockdale y la describieron así:

Debes conservar la fé en que al final prevalecerás pese a las dificultades.

Y al mismo tiempo…

Debes confrontar los hechos más brutales de tu realidad actual, sean los que sean.

Para mi, la Paradoja de Stockdale es portadora de una importante lección en desarrollo personal, una lección de fé y honestidad. No dudes nunca que puedes alcanzar tus objetivos, sin importar lo elevados que sean y sin importarte cuántos críticos y detractores puedas tener. Pero al mismo tiempo, siempre evalúa honestamente tu situación actual. No te mientas a ti mismo por miedo a la vergüenza o incomodidad a corto plazo, porque tal engaño volverá finalmente para derrotarte.

Vivir la primera parte de esta paradoja es relativamente fácil, ya que el optimismo no es tan difícil. Sólo tienes que escoger la convicción de que todo saldrá bien y que todo lo que te pasa es un medio para tal final. Así de fácil.

Pero el optimismo puede ser algo peligroso:

No hay diferencia entre un pesimista que dice, “Oh, es inútil, así que no te molestes en hacer nada”, y un optimista que dice “No te molestes en hacer nada, todo va a salir bien”. En cualquiera de los dos casos, no va a pasar nada. – Yvon Chouinard.

Así que tienes que adoptar también la segunda parte de la Paradoja de Stockdale para hacer progresos de verdad. Debes combinar ese optimismo con una honestidad brutal y voluntad de pasar a la acción.

Ahora por supuesto, a nadie le gusta admitir que está gordo, que no tiene un duro, que ha elegido la carrera equivocada o que su matrimonio se está viniendo abajo. Pero admitir tales verdades es una necesidad absoluta si quieres crecer y mejorar. Puede parecer que estás retrocediendo unos pasos al hacerlo, pero puedes ver esa retirada como retroceso del tirachinas: solo te estás colocando para hacer progresos significativos más adelante.

Si te ha gustado el post anterior, te puede interesar leer sobre uno de mis recientes proyectos de una semana de duración llamado Random Acts of Courage. La idea era salir cada día y abordar diez retos diferentes, cada uno diseñado para sacarme de mi zona de comodidad. Comencé la semana hablando en una radio nacional y la terminé recibiendo mi primera clase de salsa y con una cabeza rapada. Entre medias, canté en la calle, me tumbé en unos grandes almacenes, flirteé con la chica más guapa de la sala y un montón de cosas más. Mira los videos y lee todo sobre Random Acts of Courage aquí.

Translated by María Ortega Garcia.

JULY ONLINE INCOME: $3,743

Sign up to get access to all my finance reports since 2011

x